El desarrollo social: parte 1

Hoy comenzamos con la segunda parte del desarrollo socioafectivo.
Como
maestra infantil os indico las pautas y la información que conozco, experimento y observo como profesional dentro de estos ámbitos y poder conocer un poquito más a nuestros peques.
La entrada de hoy da comienzo al
desarrollo social del niño, hablando de: qué es el desarrollo social, Incorporación integrada,  Inmersión en grupo social y Proceso de interacción social. Sin más dilación…comencemos…

DESARROLLO SOCIAL:


El desarrollo social lo podemos definir como el proceso de incorporación e interacción social, la integración efectiva al grupo social en el que se encuentra inmerso desde el momento del nacimiento.

Si el desarrollo social plantea como interacción es por que:

  • Los niños son actores del mismo
  • Se da progresivamente
  • No lo vivencian diferenciado de las otras áreas del desarrollo
  • Están inmersos en el proceso por su orientación genética
  • Están junto a “individuos” que componen su entorno.

Incorporación integrada.

Requiere desarrollar capacidades sociales que le permitan adquirir valores, normas, costumbres, “papeles”, conocimiento de conductas que la sociedad le transmite y pide que sean adoptadas por los miembros que forman parte del grupo social

Inmersión en grupo social.

Supone reciprocidad social: Se resuelve la supervivencia de los infantes vinculándose y adaptándose al grupo social al mismo tiempo que se asegura la supervivencia de la especie biológica y culturalmente.

Proceso de interacción social.

Se lleva a cabo en las distintas “agencias sociales”, familia, centros de ocio, escuela, medios de comunicación… que satisfacen las necesidades y facilitan la incorporación del niño al grupo social.

El proceso de interacción afectiva del desarrollo social.

Del proceso de interacción afectiva se encarga la EMPATÍA y la AMISTAD.

– 2 a 6 años.

La empatía de los 2 a los 6 años es una evolución de la etapa anterior. El yo y los demás. Todo lo que el niño aprendió con las relaciones de apego, lo pone en práctica en la interacción con sus iguales; los conocimientos sociales que tenía y los nuevos que va experimentando le permiten evolucionar empáticamente.

– 3-6 años.

A partir de los tres años y hasta los seis, su experiencia le hace pensar que existen otros puntos de vista y es capaz de tenerlos en cuenta y ponerlos en práctica.

La adquisición de nuevas capacidades, le permite dejar la empatía primitiva y entender que tiene que esperar turnos para escuchar lo que le dicen y relacionar situaciones con los afectos que él ya comprende.

Al ir adquiriendo más conocimientos sociales puede generar afectos empáticos y eficaces socialmente; sonreír a quien le saluda, utilizar gestos corporales y palabras que facilitan las relaciones interpersonales (abrazos, dar la mano, saludar…).

Su empatía se centra en los iguales y en los adultos que se van incorporando a su entorno por el contacto con otros “agentes sociales“. En este proceso los conflictos más característicos se dan con sus iguales. Su agresividad con los iguales es una agresividad instrumental.

De los tres a los seis años su capacidad empática se va haciendo selectiva pero muy inestable: los afectos y las manifestaciones fisiológicas que acompañan a las respuestas de conductas empáticas son poco controlables; sin embargo, el conflicto de dualidad rivalidad/empatía le ayuda a avanzar en el conocimiento social y le ayuda a ir estabilizando su empatía.

A partir de los cinco años, cuando entra en un periodo de equilibrio afectivo y social, los iguales y los adultos tienen su sitio, importan sus relaciones con iguales y se da paso a la amistad. Las respuestas de las conductas empáticas se controlan cognitivamente, su afecto ante situaciones de competencia es más reflexivo, interpreta los puntos de vista de otros. La capacidad empática selectiva da paso a una coherencia entre lo que siente y lo que expresa.

Un buen campo de observación del nuevo grado de empatía selectiva son las representaciones de títeres: se pone del parte del bueno, si el malo intenta engañarle; aunque simule que llora o está triste, avisa gritando, para que el bueno no sea engañado; con su ayuda saldrá victorioso y el malo perderá.

A partir de los 5 a 6 años, la empatía estabilizada sigue desarrollándose por las experiencias que incorpora en su desarrollo social. Desde este momento nos encontramos con la posibilidad de dos tipos de empatía que nos ayudan a ponernos en el lugar de los demás, empatía disposicional y empatía situacional.

Algunos autores catalogan a ambas como dos tipos, que no son contradictorias entre sí. Sin embargo, otros autores las ven no como dos tipos de empatías, sino que la empatía disposicional es la base de la empatía en sí mientras que la empatía situacional influye en la primera y contextualiza y aclara el punto de vista que se le oferta al individuo en un momento concreto.

Esto es todo por hoy, en la próxima entrada seguiremos ampliando el desarrollo social con puntos como: objetivos que deben tener los educadores ante el desarrollo social y los Procesos de adquisición del conocimiento social. Hasta entonces…¡sed felices!

¡Os espero!

Raquel Martínez – Técnico y Maestra Infantil

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