Fantasía y literatura infantil: Fantasía, Animismo y Mentira

¡Hola de nuevo familia!, después de una larguísima temporada inmersa en diversos proyectos personales volvemos a la carga con más fuerza que nunca. Hoy proseguimos con aquel tema sobre la fantasía y literatura infantil adentrándonos en la parte de fantasía, animismo y mentira y más adelante finalizaremos con las perspectivas de la literatura infantil.
Sin extenderme más aquí empezamos.

Fantasía y Literatura Infantil: Fantasía, Animismo y Mentira

literatura infantil

Son increíbles y sorprendentes las maravillosas aventuras e historias que nos cuentan nuestros niños a través de su imaginación más pura e inocente. El poder disfrutar y escuchar las particularidades de cada una de sus historias es realmente enriquecedor ya que puedes observar que su mente no tiene límites y que ellos pueden ver y percibir el mundo de una manera realmente única. Esas historias absortas en un mundo que es completamente desconocido a nuestros ojos y que nos hacen transportarnos a un mundo completamente paralelo. Un día están subiendo el Monte Everest en el salón de casa, con su amigo el pulpo volador y al otro, se introducen en las fauces de una montaña flotante en su habitación, en búsqueda del tesoro de los piratas espaciales ¿En qué momento dejamos de “soñar” con la subrealidad y empezamos a llamarla mentira?

Distorsión de la realidad – Desarrollo de la Fantasía

literarura infantil 2

Diversos autores (Bettelheim, Freud, Petrovski, Elizagaray o Claparède entre otros) coinciden y están de acuerdo con que, escribir fantasía para un púbico infantil es mucho más sencillo que escribir un éxito para adultos sin embargo no deja de ser el público más exigente de todos y las creaciones, aparentemente más sencillas, han de crearse atractivas y atrayentes para que la imaginación de un niño pueda fluir sola, sin esfuerzo y tomar un poder realmente significativo dentro de esta etapa.

La literatura infantil, además de transmitir valores de manera mucho más lúdica y atractiva, enfoca sus renglones hacia personajes ficticios con los que sentirse identificado o hacia objetos o lugares inanimados que cobran vida algo realmente atrayente para un niño y que hace que cree en su mente y en su realidad autenticas aventuras que para ellos son completamente reales, palpables e incluso visibles. Montañas que hablan, arboles que danzan y flores que cantan, animales que hablan y seres mágicos que nacen de una mota de polvo.

La actividad lúdica en nuestros niños es esencial al momento de experimentar la imaginación. Es a través del juego imaginativo y simbólico cuando los más pequeños aprenden a crear nuevos universos, provistos de sus miedos y anhelos más profundos. Estos miedos, retos o anhelos son personificados como duendes y hadas o personajes y protagonistas representativos bien en la figura de un animal, un ser irreal o a través de las vivencias de un niño como ellos. Una etapa dentro de la niñez representada y denominada como fantasía pasiva.

Tras pasar por la etapa de la fantasía pasiva la cual evoluciona hacia la imaginación activa y creadora, nos encontramos con una segunda etapa denominada animismo, etapa en la cual el niño es capaz de atribuir conciencia y voluntad a los elementos inorgánicos y a los fenómenos de la naturaleza que hay a su alrededor, es decir darles vida. Este fenómeno ocurre cuando un niño es totalmente capaz de dar vida a todo lo que conforma su mundo, su realidad, es decir, da voz y a sus propios pensamientos, conciencia y voluntad. Es en la edad preescolar en la que los niños empiezan a desarrollar factores significativos en cuanto a su mentalidad. Importantes para la creación de su propia personalidad y desarrollo de su propia autoestima tomando consciencia no solo de ellos mismos con respecto al mundo sino de los demás.

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Una vez superada la etapa del animismo, aunada a objetos y al contexto familiar, los niños empiezan a imaginar personajes con pensamientos y emociones complejas y propias, personajes sobrenaturales que viven aventuras que lo seducen y sugestionan. Un contexto en el que se introducen en la edad del razonamiento y la comprensión, comienzan a darse cuenta de la complejidad del mundo en el que viven. El niño al adentrarse en este mundo de fantasía es comparable con el hombre primitivo que, perplejo por lo desconocido y lo maravilloso, cree que todo a su alrededor son seres fantásticos que dominan sobre él como puede ser el sol, las nubes o la luna. Su imaginación galopante crea personajes esotéricos, unas veces realmente complacientes y bellos y otras terroríficos pues de su temor pueden llegar a surgir personajes como las hadas o los duendes, que simbolizan la protección ante cualquier amenaza o peligro. Es por ello que los mitos y leyendas son “productos genuinos de la expresión íntima del hombre primitivo”, de ahí que en su forma más sencilla encandila y sobrecoge al mismo tiempo al niño dentro de esta etapa también primitiva de su vida pues coincide con la entrada al colegio, conocer nuevos espacios y personas ajenas al ciclo familiar como son los compañeros de clase o el/la maestra/o, una etapa que lo conducen hacia un mundo lleno de fantasía y misterio, tal y como dice Claparède: “El niño deforma la verdad y se gana el epíteto de embustero, sin embargo no tiene intención de engañar, sino que prolonga una comedia de la cual él mismo es juego a medias” (Claparède, E., 1916, p. 448).

¿Cómo incentivar el pensamiento creativo de nuestros hijos?

Si bien es cierto, que la literatura infantil es fundamental para incentivar el pensamiento creativo, grandes joyas literarias son ahora y seguirán siendo, el motor de sus fantasías. Es por ello, la importancia de crear una literatura especifica que promulgue su pensamiento. Sin lenguajes complejos ni alusiones abstractas. Con formas positivas y educativas.

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La fabulación de los niños es opuesta a la mentira de los adultos. Mientras que para un niño es normal tabular la realidad con la imaginación y lo que no es real con la cotidianidad, para el hombre mentir es un acto consiente. La alteración de la verdad sigue siendo voluntaria mientras que la de un niño, es el mero acto de la incursión de si mismo.

Finalmente, la sociedad seguirá viendo al niño como un pequeño adulto, exigiéndole conciencia y razonamiento lógico antes de cerrar su ciclo. La buena conducción de estas etapas, con una literatura adecuada, podría ser el disparador de un estado de conciencia mucho mas desarrollado hacia las siguientes etapas de la vida, desde la niñez hasta la edad adulta.

Recordad que podéis obtener más información sobre el desarrollo infantil en todos sus ámbitos, el afectivo, social, cognitivo y moral accediendo a la categoría de el desarrollo en la etapa infantil. Además de acceder al anterior post sobre el desarrollo de la fantasia y la creatividad en la etapa de Educación Infantil

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